Fatum, el sol
Ayer, antes de que pasara todo esto de la navidá, salí con Fatum, fuimos a la playa en la Herradura, a escondernos en los árboles a comer frutillas, tomar juguito y disfrutar de la sombra, de las palabras y de viento que se las lleva, como sus cartas y los poemas locos que le gusta escribir y regalar a la gente... o a veces simplemente dejarlos ir.Me mostró mi ciudad, y las hojuelas del olvido, los pasos y los pétalos caídos.
¿Qué aburrido sería si fuéramos iguales?, me dijo. Y me miró con esos ojitos que definió como tristes, iguales a los de su madre...
Mientras le hablaba de música clásica,
Del don, el mal talento y el sudor,
La moneda y la razón,
De las caras, el insulto, el amor
De mi mundo,
La mitad de mi mundo,
Sin pudor.

Que distintos que somos, alguien una vez me dijo que era la mejor combinación, y que apurado va el tiempo, que en cosa de segundos dejo de escuchar tu voz, y te veo de lejos, marcharte.
Y te siento de lejos, besarme.
Quizá cuando te voy a volver a ver.
Quizá cuantas personas más conozca, y nadie que me lea sus poemas como tú.
Y nadie que me mire como tú.

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