Manos con sabor a amor

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Manos con sabor a amor.
lo recuerdo..."sin amor no somos nada", lo decía el hombre que le puso América a su hija, que habla de Violeta Parra como si fuera su gran amor platónico y que vive para la poesía como su lengua para los besos y el habla para los abrazos. 
Manos con sabor a amor. 
La verdad es que no me concentro, no pienso nada más, no siento nada menos. Mis manos están tan calentitas junto a las tuyas, suaves, tiernas y pálidas, que podría dejarlas ahí hasta el amanecer, hasta que la oscuridad avance y el cielo claro aparezca para decirnos un buenos días, para hacernos creer que aquel nuevo comienzo será distinto. 
Manos con sabor a amor.
Podría pasarme la vida definiendo tus ojos, esos rasgos tan peculiares que siempre me han parecido la llave a la imaginación, la puerta a ese mundillo de ideas que llevas en tu mente, podría pasarme la vida queriendo encontrar adjetivos que vayan con tu hermosa percepción de las cosas, así como los historiadores que se pasan la vida entera escribiendo un libro de mil páginas para explicar un solo concepto, pobreza, exclusión, marginalidad, estado, sociedad, para explicar una cosa tan, pero tan pequeña que para algunos, o a veces y la mayor parte del tiempo, para solo una persona puede ser tan, pero tan grande. 
Manos con sabor a amor. 
Las luces no existen,  los abrazos de cuerpo completo no existen, las voces no existen, y cualquiera podría decir que en un mundo de normalidades aquella situación hubiera sido una de las más tediosas, pero las caricias siempre pueden llegar a salvar una vida, la ternura y piel de miel, siempre puede llegar a hacernos sentir inmortal, porque la protección no radica en que el cuerpo sea cobijado majestuosamente junto a otro, sino en que cada parte del cuerpo, cada pedacito de cielo que guardamos sea cuidada y amada junto a la otra. 
Manos con sabor a amor, 
Manos con sabor a amor, 
Manos con sabor a amor, 
Vuelve a tomar la mía, 
Vuelve a hacerme el amor de color violeta. 

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